Arte en posguerra: del expresionismo abstracto al arte pop.
Melissa Beatriz Peralta Salinas, Anai González Elizeche
Introducción
En el presente trabajo investigativo realizado en el marco de la asignatura Historia del Arte IV, del cuarto semestre de la carrera de Artes Visuales, FADA/ISA, buscamos entender el desarrollo del arte a mediados del siglo XX, y los cambios surgidos en su concepción en el contexto histórico pos-segunda guerra mundial.
Para ello, nos proponemos, en primer lugar, contextualizar la cosmovisión de la época, teniendo en cuenta una crisis mundial y una explosión de inmigraciones a los países potencias de aquel momento; conocer el desarrollo del expresionismo abstracto asumido como una consecuencia del surrealismo y dadaísmo; conocer el desarrollo del pop art como reacción al expresionismo; y, finalmente, ver cómo se dio la transición del expresionismo abstracto al pop art.
Contexto histórico: el postmodernismo
Para iniciar a entender cómo se dieron los movimientos artísticos en cuestión, es preciso hablar del fenómeno cultural del postmodernismo, el cual se desarrolló entre los periodos durante y posterior a la segunda guerra mundial. El mismo trataba de un conjunto de cambios globales que giraban en torno al desarrollo y la liberación de las sociedades en pos del progreso, el cual se persigue a partir de la nueva forma de consumo masivo que la industrialización había iniciado el siglo anterior.
Con el advenimiento de este periodo se rechaza el totalitarismo pero se adopta la globalización en cuanto a producción en ámbitos comerciales, informáticos y “del saber”; se rechaza la unión y se adopta la individualidad en su lugar, inspirada por el nihilismo, el rechazo de la racionalización y el pluralismo, haciendo que esta búsqueda de progreso mencionada se enfoque en el progreso personal en primer lugar (García, 2017).
El expresionismo abstracto.
Así, se dan estas nuevas búsquedas en las artes visuales que permitan procesar los cambios globales de la época, cuestionando principalmente la racionalización, la moral humana y resolviéndolo por medio de la introspección (Calvo, 2015). Esto da como resultado al expresionismo abstracto. El principal escenario del arte posmoderno fue New York, Estados Unidos, lugar que acogió a gran parte de los artistas que en periodo de guerra fueron exiliados o debieron escapar (Martín, 2014), y formaron así una escena artística que contemplaba la búsqueda técnica y la expresión en la pintura más que nunca antes, por lo que este movimiento fue admitido muy positivamente (Farga y Fernández, 2008).
Él se caracteriza por construir imágenes de puro movimiento, con técnicas gestuales que mostraban la libertad del artista para trabajar con lo que su genio creador dictara, la exaltación del goce estético se convierte en la exaltación del proceso creativo individual (Calvo, 2015). Con Gombrich (2011) vemos que el rechazo de la racionalización acentúa la búsqueda de espontaneidad, de un arte puro proveniente del impulso del artista.
Jackson Pollock es el principal representante de este movimiento, si no el creador mismo, con el inicio del action painting. Como él, la mayoría de los expresionistas abstractos
fueron estadounidenses (o nacionalizados como tal) entre los que encontramos a Franz Kline, Mark Rothko, Willem De Kooning, Bernett Newman. Igualmente hubo algunos europeos que desde el tachisme en Francia y alrededores pintaban sin figuración alguna estas marcas instintivas, mayormente como reacción al modernismo; entre ellos citamos, más representativamente a los franceses y alemán Pierre Soulages, Jean Dubuffet, Hans Hartung.
El pop art.
Cuando anteriormente hablamos del expresionismo abstracto, nos encontrábamos entre los años 1940 - 1960 (considerando tanto la producción europea como la estadounidense). El nuevo movimiento inicia, no al término del anterior —ya que este se siguió y sigue desarrollando—, pero sí, en parte, como reacción a la exclusividad de su esfera sociocultural, que formó la glorificación de la carencia de la forma y la individualidad del artista. Por lo que en 1950 y hasta los 90 (y la actualidad), se inicia en Estados Unidos y Gran Bretaña una nueva búsqueda artística desde lo popular, palabra de donde proviene la denominación del movimiento: pop art.
Según Gombrich (2011) el mismo se relaciona, por un lado, a la asociación de la música pop con las artes visuales, teniendo aquella una repercusión de efecto global que los artistas querían generar también en otros medios artísticos; y por otro, a los cómics y la publicidad, que eran de consumo popular masivo. Por su parte, Imaginario (2021) explica que se dio como la preocupación del artista de la época de representar lo que veían en su mundo actual tal como los antiguos lo habían hecho, infiriendo de su contexto sociocultural y económico que aquellos productos de su sociedad podían ser tan válidos en la representación pictórica y escultórica como los de las civilizaciones anteriores.
Si bien es inevitable escuchar en este campo sobre Andy Warhol y Claes Oldenburg como precursor y pionero de este movimiento respectivamente, debemos mencionar que el carácter de fundador lo tuvo el artista italiano Edouardo Paolozzi, quien, como parte del Independent Group, (grupo de 1952 - 1955 surgido en el Institute of Contemporary Art de Londres), en un periodo en el que Gran Bretaña como región globalizada de Europa formaba a su propio urbanismo, trabajó este aspecto en el arte con collages y proyecciones que sacudieron su entorno al utilizar en su obra la palabra pop por primera vez en dicho formato,
cuestionando por primera vez la implicancia de la globalización sobre la cultura y por consecuencia sobre el arte (Imaginario, 2021).
El arte pop resulta entonces en obras que directamente imitan objetos cotidianos del occidente de la segunda mitad del siglo XX, obras que idolatran o satirizan figuras icónicas, políticas y populares de este contexto, obras que no se limitan a la pintura pero que no desdeñan su capacidad expresiva e incluso la incorporan a otras técnicas, como grabado, impresiones, fotografía, serigrafía y la inclusión de formatos de cómic; entra en auge la escultura con materiales inéditos (esculturas blandas, etc.), las artes audiovisuales y la instalación.
La transición del expresionismo abstracto al arte pop: ¿cómo se dio?
Pudimos ver entonces que, luego del nacimiento del expresionismo abstracto posterior a crisis mundiales, se dio más énfasis a lo que se expresaba personalmente entre el individuo y la obra, expresar sin figuras concretas: para ellos, poco era más, creando gran rechazo de lo superficial, y a la realidad humana. Este movimiento, según Martín (2014) dio lugar a otros más en este periodo de la última mitad del siglo XX, como ser el arte minimal, el performance, el Fluxus, el arte conceptual y el arte pop.
Sin embargo, como vimos la condición postmodernista de entonces, no podríamos hablar de una cronología de ismos que inician para dar vida a otros, pues lo que caracterizó a esta época fue que sucedieron una diversidad de fenómenos al mismo tiempo, desde un conjunto de detonantes del contexto sociocultural y económico.
Por ello, diríamos que la transición se dio como una necesidad de hacer ese contacto con la sociedad, con los consumidores en masa, lo cual el pop art introdujo muy acertadamente mediante la demostración de obras profundamente familiarizadas con el entorno social del momento, esto es, elementos cotidianos, como los potes de comidas, estrellas de cine, etc., que además, como lo puso Imaginario (2021) “[…] también pretendían redescubrir la pintura figurativa que el expresionismo abstracto había escondido detrás del ropero.”
Conclusión
Dentro de estos dos movimientos artísticos, nos encontramos con el reflejo de una misma sociedad en supervivencia tras un conflicto que ha afectado a la humanidad. Tanto el expresionismo abstracto como el pop art demostraron distintas perspectivas; distintas reacciones ante un suceso muy desgarrador. Y, aunque los dos fuesen contrarios, coinciden en ser una manifestación pura de la condición humana en la forma del arte.
Como la cosmovisión de la época representaba tanto el enfrentamiento como el acomodamiento a las imposiciones que el capitalismo supuso para el mundo, el arte se propuso crear desde el cuestionamiento del genio creador, y el artista fue el libertario de la sociedad. El desarrollo del expresionismo abstracto y del pop art por ello fueron tan trascendentales, dando paso cada uno a concepciones nuevas del arte, distintas en cada caso, por haber tenido esta transición de por medio, tan diversa y acelerada.
Finalmente, es destacable que el expresionismo abstracto así como el pop art demostraron dos cosas importantes para el ser humano y que fueron muy afectadas en aquella época. En primer lugar, el expresionismo abstracto demostró la importancia de las manifestaciones del alma y el pop art, demostró la importancia de animarse entre la sociedad.
Bibliografía
Martín, P. (14 de agosto de 2014). El arte de postguerra (primera parte), El Financiero. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/patricia-martin/el-arte-de-postguerra-1a-parte/
Farga Mullor, Ma. Del R., Fernández Barberena, Ma. J. (2008). HISTORIA DEL ARTE. PEARSON EDUCACIÓN, México, ISBN: 978-970-26-0783-0.
Imaginario, A. (18 de enero de 2021). Arte pop: características, artistas y obras claves. Cultura Genial. Recupero de https://www.culturagenial.com/es/arte-pop/
García, B. (Septiembre de 2017). Pensamiento y Cultura Posmoderna. Un estado de la cuestión. Universidad De Cantabria, Facultad de Filosofía y Letras. Recuperado de https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/12203/GarciaPereiraBorja.pdf?seq uence=1
Calvo, M. (21 de enero de 2015). Expresionismo Abstracto, Historia/Arte. Recuperado de https://historia-arte.com/movimientos/expresionismo-abstracto
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